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El arquitecto del Minnesota United

La Historia del Director Deportivo del Minnesota United


Por Gabriel Ríos



Manuel “Manny” Francisco Lagos, es el más joven de ocho hermanos y fue el último en recibir la ‘bendición’ de patear un balón en el seno de una familia que respira y se alimenta de futbol. Su padre, Buzz Lagos, como buen patriarca que se aferra a una misión en la vida, se enamoró del deporte más bello del planeta y fue entrenador de la Saint Paul Academy por algunas décadas, además fue fundador del Minnesota Thunder, y es sinónimo del futbol en Minnesota. Quizá, la primera impresión del pequeño Manny al percibir esa relación tan profunda de su padre con el futbol hizo que sus primeras sonrisas de felicidad se dieran al patear un balón, ya que sus ojos azules se iluminaban con tal intensidad cada vez que compartía con su hermano Gerard la disputa por una pelota que no se cansaba de recorrer aquella casa de la familia Lagos ubicada en un vecindario muy conocido en Saint Paul. Manny rápidamente supo, muy temprano en la vida, lo que quería ser cuando fuera grande, ya que su amor por el futbol se hacía cada vez más fuerte e inclusive se estaba preparando para afrontar, también, esas lamentables vicisitudes que desgraciadamente sufren los futbolistas cuando llegan las lesiones.



A la edad de once años, Manny tendría un acercamiento muy especial con el balompié, porque su padre Buzz lo llevaría a él y a su hermano Gerard a un campamento en Uruguay y de pasada conocerían el Coloso de Santa Úrsula, el maravilloso estadio Azteca, para presenciar un encuentro del Mundial Juvenil de 1983. Aquel juego entre México y Australia con más de 100 mil espectadores, le daría a Manny otra razón más para sonreír y poner muy en claro esos sentimientos tan bien delineados sobre el futbol. De esa manera, Manny comenzaba una travesía llena de momentos inmaculados en su vida, momentos que siempre los recuerda con felicidad, porque a pesar de vivir en Minnesota y practicar un deporte que no ha sido uno de los más populares en esta región, tuvo la suerte de contar con su padre y hermanos para apoyarse y conseguir jugar para la academia de los Blackhawks donde salieron jugadores sobresalientes como Tony Sanneh entre otros.



La sonrisa de Manny siempre ha sido su sello personal, y esta tomaba forma de una gracia plena al jugar para las Panteras de la Universidad de Wisconsin-Milwaukee, allí decidiría partir hacia el viejo continente para jugar en Francia y España en la tercera y segunda división respectivamente. Fue la primera vez que el futbol le pasaría factura, ya que estando en Europa a muy temprana edad, para el joven Manny sería demasiado estar lejos de casa, de su familia, de Buzz; y las cuestiones de la cultura y el idioma pusieron a prueba, no sólo a su sonrisa sino también a su amor por el futbol. Sin embargo, los jugadores que saben aferrarse al corazón para buscarle soluciones a los problemas que rodean a la ‘cancha’ siempre consiguen burlar a los fantasmas de la duda y la incertidumbre. Manny regresó a casa para jugar con el Thunder junto a su hermano Gerard y dirigidos por su padre le devolvió esa sonrisa que nunca lo ha abandonado. Como premio a la tenacidad del más joven de la dinastía Lagos, fue su nombramiento a participar en los Juegos Olímpicos de Barcelona para defender los colores del equipo de las Barras y las Estrellas que llegó en un momento crucial en el futuro de Manny. En esos Juegos Olímpicos, Manny anotaría un gol y contribuiría con la única victoria de los Estados Unidos ante Kuwait por 3 goles a 1 en la justa veraniega. Lo mejor estaría por ocurrir en la vida futbolística de Manny, ya que su lanzamiento a la MLS era inevitable y sería parte de la naciente liga profesional de futbol en los Estados Unidos al firmar para los MetroStars.



Desafortunadamente para Manny su buen momento dentro de la MLS tendría un giro inesperado que pondría a prueba su inigualable sonrisa y a todos aquellos sentimientos alrededor de un balón de futbol. Después de seis juegos con los MetroStars y de haber puesto en claro sus habilidades dentro de la cancha, Manny sufriría una terrible lesión al tener ruptura de ligamentos y destrozarle casi por completo la rodilla izquierda. Manny jamás se recuperaría del todo de esa lesión y aunque luchó con alma, vida, y corazón sólo regresaría para deambular con equipos como el Chicago Fire y el Tampa Bay Mutiny.

Sin embargo, los guerreros siempre guardan fuerzas para combatir en las últimas batallas y tratar de llegar al final con honor y dignidad. Fue así, que Manny manejaría los eslabones de sus últimas sonrisas para jugar al fútbol, entre el dolor y la angustia de nunca recuperar por completo su nivel futbolístico.


Su llegada al San Jose Earthquakes en el 2001 sería un regreso milagroso, de gran vitalidad que inclusive marcaria 14 goles, conquistaría el titulo de la MLS ese año y nuevamente en el 2003 con el San Jose. También seria convocado para disputar tres encuentros con la selección de los Estados Unidos entre el 2001 y el 2003. Manny se retiró totalmente como jugador en el 2005 jugando para el Columbus Crew ya que las múltiples cirugías en su rodilla izquierda terminarían por derrumbar al guerrero.



La siguiente etapa de Manny sería como entrenador. Y la sonrisa volvió. La magia que nunca se fue, haría que los Minnesota Stars fueran campeones a su mando en la NASL en el 2011 y fue nombrado Entrenador del Año, pero también lo consiguió en el 2014 siendo el único entrenador en conseguirlo dos veces en la desaparecida North American Soccer League. En el 2015, Manny se convertiría en el primer Director Deportivo del Minnesota United, franquicia que le fue otorgada un lugar en la MLS en ese mismo año. Con ese reto, Manny Lagos asumiría la responsabilidad de reclutar el talento dentro del campo para poder competir en otro nivel, además de la contratación del primer entrenador de los Loons ya como equipo dentro de la MLS en la figura del inglés Adrian Heath. Fue así como las decisiones para el desarrollo deportivo de la institución caerían sobre sus hombros y dentro de esas decisiones se encuentran el reclutamiento del defensa Francisco Calvo, el mediocampista Kevin Molino, y también el regreso de Miguel Ibarra después de su paso por la Liga MX, y la flamante contratación de Carlos Darwin Quintero como primer Jugador Franquicia de los Loons.



El conocimiento y visión que Manny Lagos tiene sobre el futbol y especialmente sobre las raíces del futbol en Minnesota, le han ayudado a trazar los planos para construir los cimientos del Minnesota United, a tomar decisiones difíciles y a permitirle seguir disfrutando del futbol con esa sonrisa que mantiene pese a lo complicado que puede ser su puesto, porque simplemente desde que pudo patear por primera vez un balón junto a sus hermanos, Manny estaba diseñando su vida en torno al futbol para después proyectar su legado en la historia de este deporte en Minnesota.


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